La noche más rockera de la Feria de San Lucas llega a Jaén con un cartel directo al nervio: himnos, carretera, actitud y una energía pensada para hacer vibrar La Alameda. El cartel reúne a M-Clan, Burning y El Pulpo en una cita pensada para quienes buscan guitarras, grandes himnos y una atmósfera festiva con personalidad. Una mezcla perfecta entre tradición popular y música en directo con nervio propio. Las entradas están disponibles A TRAVÉS DE ESTE ENLACE

Burning: historia viva del rock urbano. Burning abre la noche con el peso de una trayectoria que ya forma parte del ADN del rock urbano en España. Su sonido mantiene esa mezcla de crudeza, elegancia y memoria que sigue emocionando décadas después, y su presencia en cartel aporta autenticidad, legado y carácter escénico.

M-Clan: himnos, carretera y una voz reconocible. Después llega M-Clan, con la voz inconfundible de Carlos Tarque y un repertorio que une pasado y presente con naturalidad. Sus directos conservan esa mezcla de rock sureño, alma y cercanía que convierte cada canción en un momento compartido con el público. En Jaén, su presencia encaja como uno de los grandes reclamos de la noche.

El Pulpo: cierre con energía y celebración. El Pulpo completa el cartel con una descarga de energía orientada a mantener la noche arriba hasta el final. Su sesión está pensada para cerrar el evento con ritmo, dinamismo y ese punto festivo que convierte el recinto en una celebración colectiva dentro de la Feria de San Lucas.

M-Clan

Más de veinte años contemplan a M-Clan desde que un lejano 1995 viajaran desde Murcia hasta Memphis, Tennessee, para grabar con el sello DRO-Warner “Un Buen Momento”, su álbum de debut. Desde entonces la banda ha evolucionado, ha sufrido cambios, deserciones e incorporaciones y algunos giros estilísticos, siempre dentro de los márgenes del rock más clásico de vocación sureña, y ha demostrado ser una de las formaciones más sólidas del panorama nacional.

Su rock de esencias setenteras se ha visto enriquecido con guiños al country, al blues o al soul, escorándose unas veces hacia el rock más duro y otras hacia el más acústico, un formato en el que la voz desgarrada de Carlos Tarque y los arreglos esplendorosos de Ricardo Ruipérez a la guitarra brillan con especial fulgor.

A lo largo de 2015 y buena parte de 2016 estuvieron actuando precisamente con este escueto formato de dúo a voz y guitarra acústica, en una gira que llamaron convenientemente ‘Desarmados’, pues la afrontaron sin el equipo de combate habitual que conforma la banda completa con todo el equipamiento. La voz solitaria de Tarque en íntima relación con los acordes de la acústica de Ruipérez les bastaron para dar un repaso a las canciones más populares que han llevado a las listas de éxitos durante estos veinte años largos.

No han tardado mucho en iniciar un nuevo camino, que, como no podía ser de otro modo, los ha devuelto a sus raíces, a esas carreteras polvorientas y a ese clasicismo rock en el que el country, el folk, el soul y rock’n’roll le han servido al tándem Tarque-Ruipérez para moldear un estilo propio de hacer honesto rock en castellano con todas las mimbres de la autenticidad.

En ese sentido los murcianos pueden llegar a ser tan previsibles como cierto presidente del gobierno, pero no es menos cierto que han logrado un sonido único y distintivo, y que la solidez del grupo ha alcanzado su punto óptimo de maduración. Así vuelven a demostrarlo en su nuevo álbum “Delta” (Warner, 2016), un disco doble con catorce nuevos temas originales que han registrado en los estudios Alex The Great de Nashville, Tennessee, con Brad Jones a los controles y con un elenco de músicos norteamericanos que le aportan el espíritu de la música del país.

El tono general es más acústico de lo que nos tiene acostumbrados y nos presenta a unos M Clan menos setenteros y vacilones, y más apegados al sonido cristalino de The Byrds o de Tom Petty: guitarras de doce cuerdas, pedal Steel guitar, mandolinas y hasta algún violín que invita a quemar ruedas en carreteras de rectas interminables hasta encontrar un cielo estrellado bajo el que dormir. Jones, que ha producido discos para músicos genuinamente americanos como Chuck Prophet, Matthew Sweet o Josh Rouse, vuelve a conectar ese sonido con unas letras en castellano, como ya hizo con los discos de Quique González que el madrileño también grabó en ese mismo estudio bajo su producción.

 

Burning

Burning es un grupo de rock creado en 1974 en Madrid por José Casas (Pepe Risi, guitarra), Antonio Martín (Toño Martín, voz), Juan Antonio Cifuentes (Johnny Cifuentes, teclados), Enrique Pérez (bajo) y Ernesto Estepa (Tito, batería). Los dos últimos dejaron la banda a finales de los 70.

Aunque comenzaron cantando en inglés, la formación del barrio de La Elipa fue, junto a la corriente del rock urbano (de la que nunca formaron realmente parte) y otros grupos y solistas como Moris y Tequila (con los que conformaron una escena paralela y muy diferente a lo que por entonces se estilaba), responsable de la normalización del castellano durante la segunda mitad de los 70 en el rock español.

A pesar de que nunca pertenecieron al movimiento conocido como La Movida (porque surgieron años antes y porque estilística y estéticamente representaban algo muy distinto) sí suelen ser considerados una especie de precursores de su espíritu y sonido. De hecho, muchas bandas nuevaoleras reconocieron sus débitos para con ellos. Algo que también han hecho grupos españoles surgidos ya en el siglo XXI.

Su estilo ha permanecido fiel a sus raíces desde el principio, bebe del rock and roll clásico, el rhythm and blues y el blues, aunque en sus inicios también fueron muy influidos por el glam rock, con referentes claros como Lou Reed, Johnny Thunders, The New York Dolls, los viejos rockers de los 50-60 y, sobre todo, The Rolling Stones, con quienes comparten además pasión por los ritmos más afroamericanosDe hecho, uno de los éxitos de Burning, ‘Es especial’, no es sino una versión del ‘Give him a great big kiss’, de las Shangri-Las.

Cuentan desde siempre con un nutrido grupo de seguidores entre los aficionados al rock y, con una fama y unas cifras de ventas nada extraordinarias pero por lo menos sí razonables, continúan publicando discos y realizando conciertos, liderados por el único superviviente que permanece de la banda original, Johnny Cifuentes. Por desgracia, Toño falleció en 1991 y Pepe Risi, en 1997.

En 2013, tras una década de silencio discográfico, emergieron de nuevo con su decimotercer álbum, ‘Pura sangre’, que la crítica consideró a la altura de sus grandes discos de los 80. Johnny, que llegó a dar por disuelta la banda en 2019 al entender que su continuidad ya no tenía sentido, rectificó en 2022 con un comunicado en el que Johnny Burning –con ese nombre lo firmó- dejaba claro que, mientras él estuviera en forma, el grupo seguiría.

Por eso, desde 2022 la banda ha vuelto a los escenarios con una nueva formación que el cantante y teclista reclutó a ilustres veteranos como el bajista Mac Hernández (que ha tocado con Sex Museum, Freedom, Josele Santiago, Marlango y un largo etcétera) o el guitarrista Nico Álvarez (La Frontera, Garaje Jack, Dúo Loco y otro etcétera casi igual de largo).