Ayer tuvo lugar el concierto inaugural del ’62º Premio «Jaén» de Piano’ con Ivo Pogorelich, una de las leyendas vivas del piano, en el nuevo Teatro Infanta Leonor de Jaén, con un programa compuesto por obras de Ravel y Chopin. 

Del 9 al 15 de Abril, tendrán lugar las pruebas eliminatorias del concurso con 44 concursante y de 4 continentes, que desde hoy comienzan a competir. 

MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL CONCURSO

IVO POGORELICH

Nacido en Belgrado en 1958, hijo de músico, Ivo Pogorelich comenzó a estudiar música a los siete años y a la temprana edad de diez años debutó en su primer concierto como solista con orquesta. Tras los primeros escasos años de desarrollo musical en Belgrado, prosiguió sus estudios en Moscú en 1970. Allí pasaría los siguientes diez años, primeramente asistiendo a la Escuela Central Especial de Música del Conservatorio Tchaikovsky, y después, entre 1975 y 1980, estudiando en el Conservatorio de Moscú. Un cambio radical en su desarrollo artístico se produjo cuando conoció a la eminente pianista y pedagoga georgiana Alisa Kezeradze, con quien comenzó una intensa y fructífera cooperación profesional en 1976. Gracias a sus enseñanzas acerca de los fundamentos de la tradición occidental de la escuela pianística rusa, cuyas bases fueron establecidas a finales del siglo XIX por el último discípulo de Liszt, Alexander Siloti, y que Nina Plesceeva y Alisa Kezerazde desarrollaron en el siglo XX, Pogorelich redefine su técnica adoptando el conocimiento del paso de la experiencia de varias generaciones de eminentes pianistas. La exclusividad de los conocimientos adquiridos, basados en la línea generacional -séptima después de Beethoven y quinta después de Liszt- confirieron notoriedad a Pogorelich y le garantizaron un lugar destacado en la escena histórica del pianismo mundial.

Debido al enorme interés que atrajo en el Concurso Chopin, gracias a sus nada convencionales interpretaciones, su asombrosa técnica y su innovador enfoque en la interpretación de la literatura pianística, Pogorelich se afirmó como un pianista de excepcionales capacidades y sobre todo de espíritu contemporáneo, y así, aceptando invitaciones de numerosas y prestigiosas salas de conciertos, comienza una intensa actividad en Europa, Norte de América, Australia y Japón. Su debut en el Carnegie Hall de Nueva York en 1981 fue seguido por espectaculares actuaciones como solista en los más renombrados escenarios mundiales, así como con reconocidas orquestas como la Filarmónica de Viena, la Filarmónica de Berlín, las orquestas sinfónicas de Londres, Boston y Chicago, las filarmónicas de Nueva York y Los Ángeles, las orquestas de la Tonhalle y del Concertgebouw, y tantas otras.

Simultáneamente Pogorelich se dedicó también a la grabación en estudio. Su primer álbum LP, «Chopin Recital», grabado por Deutsche Grammophon en 1981, se convirtió en un éxito de ventas poco después de su lanzamiento y al año siguiente Pogorelich, como artista exclusivo del sello discográfico, comenzó a grabar de forma continuada. La notable discografía de Ivo Pogorelich, que cuenta hasta ahora con catorce álbumes y tres vídeos con interpretaciones de obras de una amplia gama estilístico -desde la música del barroco hasta obras de compositores del siglo XX- aparece como incomparable por la coherencia del concepto interpretativo que queda registrado en cada álbum.

Además de su rica y diversa carrera profesional por todo el mundo, que cuenta ya con más de cuarenta años sin interrupción, Pogorelich es también una persona socialmente comprometida, especialmente en tareas humanitarias y en la ayuda a jóvenes artistas. Con el fin de apoyar a estos artistas jóvenes, Pogorelich estableció Fund for Young Musicians en Zabreb en 1986, orientado a financiar la actividad profesional de estos estudiantes en el extranjero. Fundó igualmente el “Ivo Pogorelich” international music festival en Bad Wörishofen, Alemania, en 1989, el cual, a lo largo de nueve años de existencia, ha ido cumpliendo el propósito de ayudar a un gran número de jóvenes músicos, así como conjuntos y orquestas, en su camino hacia su consolidación internacional. Por su polifacético compromiso en la promoción de los más altos valores de la cultura, el arte y la educación, Pogorelich fue el primer músico clásico en alcanzar, en 1988, el honor de ser nombrado Embajador de buena voluntad de la Unesco. En su empeño para contribuir adicionalmente a la promoción de los criterios profesionales y sistema de valores en el campo del arte del piano, Pogorelich creó el «Ivo Pogorelich International Solo Piano Competition» en Pasadena, Estados Unidos, en 1993.